Chicho Terremoto

Los años ochenta y parte de los noventa fueron la época dorada para el anime en nuestro país, mucho antes de que los que aún éramos críos conociéramos el significado de esa palabra. Veíamos entusiasmados series como Candy Candy, Ranma ½, Campeones, Piruetas, Heidi y Marco entre otras muchas e ignorábamos que pudieran venir de otro país diferente al nuestro.

Una de las series a la que nos acostumbramos fue Chicho Terremoto (Dash! Kappei, que se puede traducir como ¡Apresúrate, Kappei!) de Noboru Rokuda (un autor prácticamente desconocido para muchos de nosotros pero con varias obras a sus espaldas), que nos cuenta la historia de un pequeño granuja bajito y cabezón llamado originalmente Kappei Sakamoto que debido a casualidades de la vida entra a jugar en el equipo de baloncesto de su escuela, “los búfalos” (Seirin). Al principio no tiene demasiado interés en formar parte del mismo por cuestiones deportivas, y lo único que le retiene allí es la presencia de Rosita (Akane), una bella chica dueña de un perro que la ama (Bobby) de la que el pequeño se enamora. La joven es miembro de un equipo rival llamado “los leones”, pero finalmente entra a formar parte del mismo en que juega Chicho, y el chaval decide quedarse definitivamente también, aunque deberá luchar por el amor de Rosita, cortejada por Alan Tobias, de “los leones”, que se convertirá en un difícil rival.

Kappei posee una gran debilidad, y es que le fascinan las chicas, especialmente aquellas que llevan ropa interior blanca, y siempre se las apaña para conseguir ver las bragas a toda joven con la que se cruce, por lo que formará más de un escándalo allá por donde vaya; si tenemos en cuenta que pese a ser demasiado bajito para jugar al baloncesto es uno de los mejores en su equipo debido a su maña para encestar y engañar al contrario (también es el mejor en otros tipos de deportes), tenemos en este pequeño a todo un espectáculo que hará las delicias de grandes y pequeños. Chicho Terremoto es una serie muy a tener en cuenta de la que pudimos disfrutar hará unos cuantos años en la cadena Antena 3 de televisión y que pese a tener más de 2 décadas posee más calidad que muchas de las series anime con temática “deportiva” que existen en la actualidad.

Sin embargo, si tuviéramos que extraer algún defecto de ella, sin duda alguna sería la “castellanización” de los nombres de los personajes, que hace que pierda parte de su encanto, aunque es perfectamente comprensible debido a la gran cantidad de público infantil que la seguía. En definitiva, un 9 sobre 10 para esta magnífica serie que hizo las delicias de los jóvenes españoles en su momento y que tanto nos hizo sonreír. Y es que en aquella época todavía había dibujos de calidad… qué recuerdos.


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