Le Chaperon Rouge Chanel nº5

Caperucita aparece en un mundo irreal de lujo y opulencia a ritmo de una enigmática melodía que bien podría ser la banda sonora de una película de Tim Burton y su compositor fetiche Danny Elfman. Caperucita es una muñeca que baila con los brazos extendidos. Parece una niña que corre a abrir sus regalos de Navidad.

El lobo acecha a la joven imprudente sin sospechar que el final del cuento no es como él se lo espera. Caperucita se gusta entre tanta ostentación y perfume chic. La luz dorada juega con los contrastes pálidos y los labios rojos de la joven. Hace frío y Caperucita se prepara para salir. Esta vez no será para dar un paseo por el bosque, le espera un lugar mucho más fastuoso, símbolo de la moda y el lujo: París. El lobo la sigue, agazapado, esperando su ocasión. Caperucita le deja paralizado en su sitio con un sensual susurro y una mirada arrebatadora: no aceptará un 'no' por respuesta. 

Caperucita tiene un rendez-vous con la Ciudad Luz. La luz de la Tour Eiffel lumbrará sus huellas en el fino manto de nieve que se extiende ante ella. El lobo aúlla, impotente y obediente a la vez. Esta vez Caperucita le ha ganado y le da la vuelta al final del cuento, la versión más glamurosa que jamás se haya contado. La inolvidable Caperucita que dio la vuelta al cuento cuando hizo callar al mismísimo lobo.









Le Chaperon rouge


L'homme naïf.

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