Somewhere only we know


Caminé a través de una tierra vacía.
Conocía el sendero como la palma de mi mano.
Sentí la tierra bajo mis pies.
Me senté por el río y me hizo sentir completo.

Atravesé un árbol caído.
Sentí sus ramas mirándome.
¿Es este el lugar que solíamos amar?
¿Es este el lugar con el que he estado soñando?

Oh, cosa simple ¿a dónde te has ido?
Estoy envejeciento y necesito alguien en quien confiar.
Así que dime cuándo me dejarás entrar.
Me estoy cansando y necesito un lugar donde empezar.

Y si tienes un minuto ¿por qué no vamos a hablar de esto a algún lugar que sólo nosotros conocemos? Este podría ser el final de todo. Entonces ¿por qué no vamos a hablar de esto a algún lugar que sólo nosotros conocemos? Somewhere only we know.

Merry Xmas

Sin contestación


No eran novios, no iban a serlo nunca, no por falta de ganas si no por falta de interés. Se veían a ratos, eran felices en algunos momentos puntuales. Uno de ellos solía ser los fines de semana, cuando la veía en alguna fiesta, y casi siempre a las 5 o 6 de la mañana. Buscaban el calor, la pasión, no buscaban amor, ni relación estable, al menos uno de ellos. Él era libre, como el viento, como los pájaros, volaba de un lado a otro y de vez en cuando necesita posarse en algún sitio. A veces buscaba otro calor, otra cama y otras sábanas que no fuera las de ella. Ella era diferente, no necesitaba a nadie más, sólo lo necesita a él, le daba igual cuánto durara el amor entre ellos, porque ella se agarró a que el significado de la palabra amor no llegaba a nada más de lo que ellos dos tenían. Ni más ni menos, ratos de pasión y quizás alguna que otra noche completa, pero a la mañana volvía la pesadilla, los mensajes a destiempo, o incluso mensaje sin responder. Ella se enfada, pero lo hacia con ella misma, le volvía a decir que no la volviera a molestar, que si esa era su manera de querer, que no la quisiera. En realidad era mentira, ella deseaba que su móvil volviera a sonar, aunque fuera a las 5 de la mañana. Quiso pensar que no había otra manera de querer. La cosa seguía, pasaban los meses y entre ellos no cambiaba nada, él era de muchas, ella sólo de uno. Le encantaba pasar noches a su lado, lo miraba mientras él dormía, no se explicaba como lo podía querer tanto. Ella sabía que él la quería, pero ese amor loco ella no lo soportaba. Pensó que sería mejor terminar toda esta aventura que la tenía loca, esta vez de verdad. Él le dijo hasta luego y le dio un beso en los labios, como siempre, pero ella sabía que no era un hasta luego, esta vez sería un adiós definitivo, fijó sus ojos en él, lo miró y lo observó hasta que él cerró la puerta. A ella se le derramó una lágrima y entre dientes dijo: ''Esta vez sí. Te voy a querer siempre.'' Llegaron los mensajes de nuevo a las 5 de la mañana, esta vez no había contestación. Comenzaron llamadas y mensajes durante días, seguía sin contestación, incluso llegaron los bloqueos a todo tipo de red social. Pasaron días, incluso varios meses, hasta que se encontraron. Ella temblaba, a él por primera vez se le hizo un nudo en el estomago, la había perdido y esta vez para siempre. Ella le había dado sentido a su vida con amor de verdad. Encontró a quien la sabía cuidar, la sabía querer. Ella no iba a querer nunca más a alguien como lo había querido a él, pero eso es lo que necesitaba en su vida, un amor tranquilo y verdadero y no volver a querer a nadie como lo quiso a él. El sentido de amor de esa relación jamás podría ser sano. Pasaron los meses y él seguía igual, pero ahora era diferente, porque en todas las mujeres la buscaba a ella, y no la encontraba, se sentía vacío. Se maldijo mil veces por no haber sabido apreciar el amor que ella siempre había sentido hacia él durante años. Caían lágrimas de sus ojos, no se lo podía creer, lloraba por una mujer, lloraba por amor, lloraba por ella. Cogió su móvil, tragó saliva y le mandó un último mensaje: ''Te echo de menos, y te necesito a mi lado ahora y siempre, nunca pensé que yo dijera esto, pero no soy feliz sin ti a mi lado. Te debí querer menos y quererte mejor, siempre te voy a estar esperando, pequeña.'' Y una vez más, no hubo contestación.

Monstruos reales (Real Monsters)

Toby Allen es un gran artista que sufre de ansiedad. Ilustró 16 enfermedades mentales como verdaderos monstruos. Sus descripciones no pretenden ser rigurosas sino más bien una interpretación empática de los monstruos aterradores con los que algunos tenemos que luchar día a día. Además, la idea es que ayude a las personas a controlar sus enfermedades. Me encanta sus interpretaciones. Siempre me ha gustado esos mundos imaginarios donde suelen estar presentes elementos góticos y oscuros. Lo tétrico y lo raro (y sí, me gusta Tim Burton). Quizás se deba porque desde la infancia he tenido siempre un estado de ánimo muy deprimido y por eso todo ese mundillo me ha atraído.

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